sábado, 10 de noviembre de 2012

Liderazgo.


El que lidera va primero, por ejemplo en una carrera, segui­do por otros que quieren adelantarlo y hacerse con el lide­razgo. El que lidera es superior, aunque lo sea por poco tiempo. La lucha por el liderazgo, por la superioridad, es esencial para el desarrollo en muchos campos. Sin liderazgo no habría progreso.
Otros prefieren seguir el liderazgo de alguien, lo apoyan sin querer liderar ellos mismos. Ganan con el liderazgo de otros o se identifican con él, sin intervenir en la lucha. Por ejemplo, los espectadores. Dicen: «somos líderes», o «hemos ganado», sin haber aportado nada.
Liderar significa también encabezar un grupo o movi­miento. Así, el presidente o el primer ministro lidera un pue­blo, el general al ejercito, el empresario su empresa. Liderar significa también que algo nos lleva a la meta, por ejemplo un camino o un método, o que otros sean llevados a la meta.
Liderar quiere decir influir, sobre todo en la opinión pública. Quiere decir determinar la meta que se ha de alcan­zar, por ejemplo mediante un plan. Significa también establecer una meta mayor, ya sea por medio de una religión, una filosofía, una cosmovisión o una imagen ordenadora.
Muchos de los que lideran se sienten a su vez liderados, como ocurre con los grandes fundadores religiosos. Lideran porque se consideran llamados y con vocación para ello. Pero también otros se sienten con vocación, por ejemplo algunos políticos. Entonces suelen creer que su liderazgo está legiti­mado en cierto modo por una fuerza mayor. Muchas veces hemos visto lo peligroso que puede llegar a ser eso.
No obstante, existe un liderazgo silencioso, interior, por ejemplo mediante el entendimiento; un liderazgo que, si seguimos siendo modestos y sin pretensiones, lidera a los demás a través de nosotros, sin que ellos se sientan a sí mis­mos como sujetos liderados. Es un liderazgo en el que todos se encuentran en sintonía con un alma común.

Bert Hellinger; Pensamientos en el camino.

jueves, 8 de noviembre de 2012

La entrega.


 
Cuando decimos «entrega» tenemos la idea de que nos damos a nosotros mismos como si estuviéramos en nuestra mano. Pero este es sólo uno de sus aspectos. Nos entregamos a algo, por ejemplo a una causa, una persona, una tarea o una esperanza, un sueño, un impulso, un ideal, porque al mismo tiempo somos atraídos por ello.

Cuanto más íntima es la entrega, tanto más tira de nosotros, como sucede por ejem­plo en el amor. «Ella medio tiraba de el, el medio caía ante ella», dice la leyenda de Loreley, cuando la ninfa arrastraba al barquero a sus profundidades (aunque en este caso signi­ficó la perdición del hombre) .
La gran entrega es concentrada y vigilante. Es la consu­mación de la existencia. Si es mutua, por ejemplo cuando el hombre y la mujer se unen para la consumación conjunta de la vida, ambos se crecen y alcanzan una entrega todavía mayor, la entrega a la vida en su plenitud.
La entrega es primera, y profundamente, entrega a la vida, tal como los padres nos la dieron y tal como, a través de ellos, tomó posesión de nosotros y nos puso a su servicio. Pero no todo el que vive es por eso mismo dueño de su vida. Sólo lo es si se entrega a ella con amor y tal como la ha recibido. Sólo en la medida en que nos entregamos a esa nuestra vida somos de verdad dueños de ella.
La entrega a la vida significa, pues, entrega a todo lo que ésta conlleva; es decir: entrega a nuestros padres principal­mente, a nuestra familia, a las circunstancias de nuestra vida tal y como nos son dadas por esos padres y esa familia.
Después, también entrega a todo lo que esa vida nos rega­la y nos exige para su desarrollo y su despliegue; es decir: entrega a todo lo que da alimento a nuestra vida y la hace más rica.
Entrega significa aquí amor a la vida en su plenitud. Sig­nifica también entrega y amor a la vida aquí y ahora, en este momento. La entrega verdadera es entrega con amor y alegría.
Esa entrega se prolonga en el encuentro con las personas, sobre todo en el encuentro amoroso entre el hombre y la mujer. En ninguna otra situación la atracción y entrega mu­tua es vivida mas profunda y exhaustivamente. Su fusión, al consumar el amor, es la consumación mas profunda posible de la vida, la que la cierra con broche de oro.
En la entrega a la vida, sobre todo en la consumación del amor entre el hombre y la mujer, nos entregamos a algo más grande: al poder que actúa detrás de toda vida, del que viene y al que retorna. Podemos decir también: en el que su prin­cipio y su fin coinciden y se igualan.
Solo esta última entrega recoge todas las demás y supone su meta.

Bert Hellinger; Pensamientos divinos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Liderazgo renovador.


Dice Jhon Maxwell que todos los líderes cometen errores. Es parte del entrenamiento para liderar. La diferencia de la gente común es que los líderes reconocen sus errores, toman conciencia de ellos y utilizan lo aprendido al servicio de otros. Un estudio con más de un centenar de ejecutivos mostro que el poder de su influencia descansaba en que cuando se equivocaban lo admitían y asumían la responsabilidad y sus consecuencias, en vez de tratar de culpar a otros.

Una persona responsable de sus acciones, honrada y transparente con quienes se guían por ella, es alguien a quien los demás admiran, respetan y confían. Es alguien de quien otros pueden aprender. El asunto es que un líder debe ser guiado por un líder más grande que el mismo para mantener la humildad de su ego, sino corre grandes peligros de envanecerse y perder su foco.

Ayer, recibí en consulta a alguien que no tiene autoridad en su vida. Por muchas razones, su sistema de confianza esta tan lastimado que no cree en nadie, y eso la incluye a ella misma. Le dije que para nuestro próximo encuentro, debía tener 3 personas que provocaran su admiración e investigar sus historias. Inmediatamente, me dijo que yo encabezo la lista y que pensaría en las otras dos.

En muchas ocasiones, queremos los resultados sin tomar en cuenta el precio que el proceso conlleva. No siempre he sido como soy ahora, pero he tenido la buena fortuna de encontrarme con gente que creyó en mi cuando yo misma no lo hacia. Sus palabras resuenan en mi memoria guiando mi camino. Nadie puede ser líder (ni siquiera de su propia vida) si no tiene lideres a quienes admiren y sigan…

¿Y tú? ¿A quiénes admiras?

jueves, 1 de noviembre de 2012

Dia de todos los muertos.


Hace un tiempo que el 1ero de noviembre celebramos el día de todos los santos, pero no siempre fue así… Antes, este día se dedicaba a nuestros muertos, nuestros antepasados, amigos y personas significativas que sin estar físicamente, siguen vivos en nuestro amor, y son parte de nuestras vidas.

Anoche, después que los estudiantes de Vida y Arquetipos se marcharon, encendí velas para honrar a mis antepasados, y a mis demás muertos, quemé incienso de cedro para recordar las antiguas ceremonias druídicas, entré en mi silencio interior hasta oír el murmullo de los ancestros, los nombré uno a uno, les conté en que ando con mi "vida", y les ofrecí una plegaria.

Esta noche continuaré la magia, y en la mañana del día 2 llevaré flores al parque memorial donde descansan los cuerpos de dos grandes amores: mi padre Héctor Pereyra y mi gran amigo Rubén Gómez.
 
Nos vemos en la Luz!

Para recordar siempre.

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otros. No te dejes engañar por los dogmas, es decir, vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás acalle tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición. Ellos ya saben de algún modo en qué quieres convertirte realmente. Todo lo demás es secundario.
 
Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya estás indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón. Prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al fracaso o al ridículo — se desvanecen frente a la muerte, dejando sólo aquello que es verdaderamente importante.
 
Cada día me miro en el espejo y me pregunto: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?”. Si la respuesta es “no” durante demasiados días seguidos, sé que necesito hacer algunos cambios.

Steve Jobs.

 

Sobre emociones...



Una de las más grandes formas de traer milagros a tu vida es inyectar emoción. No el tipo de emoción que viene cuando las cosas nos ocurren en el exterior, sino el tipo que viene desde el interior. Incluso cuando estás haciendo algo mundano, ¡Hazlo con emoción!  Emociónate por las cosas por las cuales no sientes emoción, y entonces busca el milagro. Este estará allí. 

Yehuda Berg.