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martes, 24 de mayo de 2016

Decálogo de la madre, según la psicogenealogía



“1.-He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.

2.-Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.

3-No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.

4.-Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.

5.-Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadas para él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.

6.-Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.

7.-Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.

8.- En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohibo ni lo obligo.

9.- Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.


10.-Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.”

domingo, 14 de febrero de 2016

La conciencia Universal y la pareja

En la práctica, el encuentro de la mano izquierda con la mano derecha representa gestualmente la unión de los completentarios: ambas son capaces de explorarse y acariciarse mutuamente y también de colaborar en la acción común.

En el caso de pertenecer a una persona atenta y cultivada, cada una de ellas puede llevar a cabo su propia ocupación sin perturbar a la otra. Ésta es, sin duda, una excelente metáfora del amor y la pareja.

Cuando las dos manos se unen, la persona que las posee siente gran placer. Y es fácil de imaginar que toda pareja representa “la mano derecha” y la “mano izquierda” de la Conciencia universal, y que su encuentro supone para ella una enorme alegría.


Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa; “Metagenealogía

sábado, 30 de enero de 2016

Los abortos muestran lo no resuelto en el clan...


Detrás de cada aborto hay un conflicto maternal o paternal. Analizar los embarazos que no lograron sostenerse en nuestro árbol nos proporciona información importante sobre la pareja de los padres, y sus respectivos linajes.

Cuando el cuerpo rechaza al feto, es porque lo suele llevar como una carga o algo que le amenaza, del mismo modo que respondería a un tumor. Lo expulsa en los primeros meses de gestación en forma de aborto, o lo retiene y hace que se lo extirpen por cirugía (cesárea).

Al principio de la gestación, el feto tiene forma de oreja que escucha todos los mensajes de su clan. Como receptor de los mensajes inconscientes de la madre, si ésta lo rechaza con pensamientos del tipo “me da miedo ser madre”, “no quiero ser responsable de ti”, “me asusta que salgas deforme”, “temo que mis padres sean abuelos y se mueran”, por amor ciego él se va.

Ya sea voluntario o involuntario, el aborto es una pérdida y sus efectos psicológicos son semejantes a los que se viven por la muerte de un ser querido. En Psicogenealogía, como en las Constelaciones Familiares, los abortos, los hijos nacidos muertos y los niños que fallecen de manera temprana, son contados como un hijo más, y no darles el lugar que les corresponde trae graves consecuencias a los hijos vivos.


Desde el Espíritu ninguna vida está vacía de sentido…

lunes, 18 de enero de 2016

Ningún árbol retiene a sus frutos


“Cuando damos un niño al mundo, lo tenemos, y cuando no lo damos, lo perdemos ya que lo enfermamos. El árbol da su fruto. ¿Podemos imaginar un árbol que retuviera sus frutos?”

Alejandro Jodorowsky; “Evangelios para sanar”


lunes, 30 de noviembre de 2015

¿Cómo comienza una enfermedad?


¿Empieza en la mente, o en el nivel más profundo del espíritu?

- Sin embargo, a menudo es ahí, en el nivel más profundo donde empieza también la curación.

¿Todo el mundo posee un mecanismo curador?

- La teoría es que todo el mundo posee un mecanismo curador que fluye como una fuerza energética alrededor del cuerpo, mente y espíritu para mantenerlos en perfecto orden. Desgraciadamente, el estrés, una dieta inadecuada, una actitud negativa y otros factores adversos pueden bloquear nuestro mecanismo de curación, de modo que no puede funcionar correctamente y nos ponemos enfermos...

La curación no siempre actúa a nivel físico; la enfermedad puede permanecer, pero la habilidad de enfrentarse a ella mejora. A veces no funciona en absoluto. Esto puede deberse a que la persona enferma “bloquea” las fuerzas curadoras: algunas personas prefieren subconscientemente estar enfermas. También puede ser debido a que “necesitamos” permanecer enfermos.

La curación no sólo se refiere a vivir bien, sino también a morir bien. Las personas curadas en su agonía mueren más pacíficamente.

Tomado de Plano sin fin