martes, 26 de marzo de 2013

Semillas de agradecimiento.


 
 
"Aunque los vientos la dobleguen, y la deformen las espinas,
la rosa tiene vuelto hacia arriba el corazón."
Huna

 
Una de nuestras tareas principales en el camino de la sanación es empezar a soltar todas las cosas guardadas en la memoria del cerebro, y empezar a recordar con la memoria del corazón. Como dijo Lao Tse: El agradecimiento es la memoria del corazón.

La ciencia demuestra que tenemos cuerpos energéticos que no responden a los mandatos del cerebro, por lo que reducirnos a la carne nos convierte en esclavos de la materia y dificulta grandemente nuestro trabajo con el agradecimiento, ya que desde esta dimensión solo nos identificamos con el sufrimiento.

La memoria del cerebro es histórica, por lo que repite la historia una y otra vez con tal de no olvidar. Si elegimos criar nuestras tristezas, abrazar nuestro pasado, y olvidar o negar los buenos momentos disfrutados, nos deja con muy pocos recursos para agradecer el presente. Pasamos a convertimos pariguayos (party watchers) que vemos a otros disfrutar de la fiesta.

Cuando lo que nos guía son los pensamientos y acciones equivocadas, el corazón queda indefenso, impotente y sin fuerza. Su única protección es dejar de sentir, y para ello se va cubriendo de muchas capas que no nos permiten contactar nuestros sentimientos. Atraemos a nuestras vidas a otros tan enfermos y desagradecidos como nosotros y de este modo, vamos creando una realidad paralela, que reafirma y eterniza nuestra mirada a la vida.

La vida es para participar en ella y gozárnosla. Cuando nos quedamos mirando como otros danzan la melodía de su corazón, nos secamos y nos volvemos cínicos, burlándonos de los que aún creen en el amor y se entregan con confianza a su fuerza.

El agradecimiento es la clara señal de un corazón activo, sano y abierto. Uno que late en sintonía con la vida, y con su movimiento nos muestra la belleza, el arte, la compasión, la benevolencia, la intuición, la magia, la creatividad, el sostén, la generosidad, la humildad, la gracia, la poesía y el amor que la creación nos entrega en cada momento, detalle, palabra, caricia, relación y mensaje de cada día de nuestras vidas.

El agradecimiento nos engrandece y valora a los seres que caminan a nuestro lado y retorna multiplicado el valor que tenemos hacia nosotros mismos. El agradecer tiene que ver con “tomar”, porque lo primero que tomamos es la vida que viene a través de nuestros padres.

Cualquier cambio inicia con el agradecimiento. Así que, toda repetición, estancamiento, parálisis, etc, empieza a moverse cuando agradecemos la bendición oculta en la situación o relación en la que estamos atrapados. La simplicidad, claridad, alegría, armonía, belleza, sanación y todas las demás cosas que pueden transformar nuestras vidas, no se revelan ni florecen sin la semilla de la gratitud.

Escrito por Karina Pereyra en “Alas; diario de una libélula peregrina”.
Periódico Hoy. 25 de marzo 2013.