miércoles, 3 de junio de 2015

El poder de la bruja.


Katherine Howe, es una estudiosa y descendiente de brujas. Cuando descubrió que entre sus antepasados había un gran número de brujas, dos de ellas acusadas en Salem, no pudo reprimir su curiosidad. Su doctorado, en la Universidad de Boston, trata de la historia de la brujería en Massachusetts, y fruto de sus estudios nace “El libro de los hechizos” (Planeta)

¿Cuándo supo que descendía de brujas?

A los 15 años, cuando la hermana de mi padre añadió unos datos inéditos al árbol genealógico familiar.

¿Muchas brujas en la familia?

Muchas, pero me interesaron especialmente dos que sufrieron el terrible juicio de Salem: Elizabeth Proctor y Elizabeth Howe.

¿Qué ha heredado de ellas?

La mayoría de las mujeres acusadas de brujería eran tozudas y de opiniones fuertes.

Cuénteme de aquella vida de mediados del siglo XVII.

Era una época difícil para vivir en Nueva Inglaterra. Una sociedad rígida y altamente jerarquizada donde todo estaba establecido, desde tu estatus social hasta la ropa que vestías y en qué lugar de la iglesia podías sentarte. Las familias eran dirigidas por el patriarca. En ese entorno era muy difícil ser mujer.

¿Cuál era el papel de las curanderas?

Algunas utilizaban la magia, pero a la mayoría de las que ajusticiaron por brujas no se las acusó por lo que hacían sino por cómo eran: pobres e incómodas, porque argumentaban mucho o mostraban mal genio.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de ese episodio macabro?

Sabía que todas las mujeres quemadas eran inocentes, no esperaba encontrar pruebas de que la gente realmente creía en la magia. Practicaban una forma de religión tan extrema que es difícil imaginar cómo convivía con la magia. Ni siquiera permitían el rito de la Navidad por considerarlo pagano, e iba en contra de la ley brindar a la salud de alguien porque consideraban que si uno estaba enfermo era porque Dios lo había decidido, y desear buena salud era contradecir la voluntad de Dios.

¿Usted qué ha aprendido?

Lo interesante al respecto de Salem es que hace que nos enfrentemos a ideas erróneas. En Estados Unidos nos gusta pensar que somos muy tolerantes, razonables, y que nos preocupan mucho los individuos débiles de la sociedad, y Salem nos recuerda que no podemos darlo por hecho.


Fuente: Breve extracto de una entrevista en La Vanguardia