viernes, 24 de julio de 2015

Una mirada a los Padres desde las Constelaciones Familiares:


•Una persona adulta puede dar tanto como tomar. No es dar para recibir o para sentirme superior, sino tomar y dar para estar en condición de igualdad y ser uno entre varios. tomar es valorar, es descubrir el bien que el otro me brinda al dar. Cuando lo veo de esta manera, puedo apreciar. Como adultos, damos sin la expectativa infantil de que el otro nos deba dar algo que no puede dar. Así ganamos las fuerzas para la propia paternidad.

•El hombre y la mujer que han tomado plenamente a sus padres y se han transformado en pareja, rebalsan lo que proviene de sus padres y se van dando a sí mismos a partir de tanta plenitud.

•Yo tomo al padre y a la madre como personas. No tomo lo que me dan o me niegan. No tengo poder para juzgarlos como padres. Los primeros tienen más fuerza, y nunca podré compensar el regalo de la vida que vino a través de ellos. Tomo a la persona, y al hacerlo tengo su plenitud en mí.

•La madre es la que abre el camino al padre y eso le da un poder tremendo, pero también una gran responsabilidad. Cuando alguien no tiene acceso a su padre, es porque su madre inconscientemente lo ha impedido. La madre puede decir. “me alegro que seas como él”.

•En el caso de que un hombre haya pasado por ser el padre de un hijo, y luego se descubra que no lo es, le puede decir al niño: “lo hago por ti”. Así tendrá paz, es libre y conserva su dignidad.

•En el caso de la madre que le oculta la paternidad al padre o distancia al hijo de él, los padres deben decirle al niño: “siempre estaré para ti, te pueda ver o no. Yo sigo siendo tu padre y puedes contar conmigo. Tú puedes confiar en mi”. Así el niño estará tranquilo, y el padre no tiene que luchar más. Al mismo tiempo dice: “yo consiento a tu madre y consiento el destino que ella es para ti. Pese a todo, ella es la madre más adecuada para ti y yo la respeto. También la respeto en ti, pase lo que pase. Puedes quedarte con tu madre mientras ella lo necesite y tú lo necesites”. Así el niño puede estar tranquilo y sentirá el alivio. Puede ser difícil para él/ella, pero lo hará crecer.

•Cuando un padre lucha con una madre por un niño, el niño termina molido entre ambos. Se lo disputan como una mercancía que es de pertenencia de uno de los dos. Se le dice al niño: “tú no me perteneces. Tú te perteneces, pero yo soy tu padre. No tengo ninguna pretensión sobre ti, pero tú puedes tenerme. Para mi tú eres mi hijo y yo soy tu padre”.

•¡Todos los padres son perfectos! No existe hombre alguno que haya sido padre, y no lo hiciera con perfección. De lo contrario, ¡no hubiese sido padre! Lo que vino después tiene un papel subordinado. ¡Nada supera la vida! Ningún padre pudo quitar a su hijo algo de la vida, y tampoco pudo sumarle nada. Ningún padre es mejor ni peor. Como padres todos son perfectos.

•Es un grave error pensar que todos los consultantes quieren liberarse de sus problemas. Muchas veces lo único que buscan es que se los confirmen. La solución duele porque conlleva a que hagamos un acto de humildad, muchas veces sufrir es más fácil que asumir la solución.

•Un hijo siempre conoce a sus padres aunque no los haya visto nunca: un hijo es la suma de lo que son sus padres.


•Entre los padres no existe ninguna jerarquía según el orden de origen, ya que ambos debutan como padres al mismo tiempo. Sin embargo existe una jerarquía según sus funciones: por regla general, el cónyuge responsable de la protección (provisión) de la familia ocupa el primer lugar, y este suele ser el marido. De aquí que el lugar del hombre es a la derecha de la mujer.