viernes, 12 de abril de 2013

La cura de los sentimientos heridos; la carta de amor.




Poner en blanco y negro nuestros sentimientos negativos nos puede situar en una posición que nos permita ver que tanto nos desconectamos de nuestro corazón, para protegernos, distanciarnos o herir a alguien que consideramos nos ha herido. La carta de amor es un diseño para expresarnos con libertad, escuchar nuestros propios sentimientos, sin herir a las personas involucradas, y acercarnos al otro desde un lugar sano.

Al cambiar nuestra imagen interna de lo que ha ocurrido, podemos tener la fuerza para asumir nuestra responsabilidad en los hechos, ajustar nuestro enfoque, y cambiar de dirección. Además, el espacio desocupado por las emociones negativas queda disponible, para que podamos llenarlo con nuestros sentimientos de amor. El resultado siempre es positivo.

Escribir sin temor lo que realmente necesitamos, crea el espacio para que lo recibamos. ¡Si queremos recibir, debemos pedir lo que deseamos! Si no estamos teniendo la relación que deseamos, puede deberse a que no estamos pidiendo lo suficiente, o lo estamos haciendo de una forma que no funciona.

La mayoría de las relaciones fallan porque alguien siente que no está recibiendo en balance, y va guardando resentimientos hacia el otro. El no saber recibir es muy frecuente en las personas que les dan a otros lo que no saben darse a sí mismas. La herida es tan profunda, que el no recibir es la forma segura de sabotearse la felicidad, ya que el otro se siente indigno de tomar tanto a cambio de tan poco, y termina buscando a otra persona a quien le pueda dar lo que lleva como exceso. Dar mucho y recibir poco es pura arrogancia. 

Entre los beneficios de compartir la carta de amor están:

  1. Nos pone en contacto con nuestros sentimientos más profundos.
  2. Da al otro la oportunidad e apoyarnos.
  3. Le permite comprender lo que en realidad necesitamos.
  4. Re-establece la comunicación que había sido maltratada.
  5. Permite mostrar los sentimientos negativos en forma abierta y segura.
  6.  Abre el espacio para la afectuosa disponibilidad
  7. Nos deja libres para amar.

La construcción de la carta de amor lleva tres partes.


1-Tomar acción.

Consiste en escribe tus sentimientos de:
  • Ira
  • Tristeza
  •  Temor
  •  Pesar
  •   Amor

Te recomiendo que al escribir las 5 secciones cuides que haya balance. Es decir, que tengan más o menos la misma longitud. Usa palabras simples que conecten con tu corazón en vez de tu mente. Cuando vayas a pasar de una sección a la otra, ten presente el modo en que te llega el sentimiento y como responde tu cuerpo.

Guíate por frases que abran tus sentimientos. Por ejemplo: estoy enojado, estoy triste, tengo miedo, lo lamento, amo…No interrumpas la carta hasta que no llegues al amor. Al final de la carta, fírmala con tu nombre. Haz una postdata expresando lo que realmente necesitas y quieres de la persona.


2-Escribir la respuesta desde la posición del otro.

Llegado este punto debes decirte a ti mismo en forma afectuosa todo lo que deseas escuchar de él/ella. Te puedes sorprender de lo estas esperando de esta persona.

En mi caso, terminé riéndome de la cantidad de exigencias y demandas que encontré, y me di cuenta que tenían que ver muy poco con la persona de quien lo esperaba. En muchas ocasiones, cuando lo femenino está herido se encierra, pensando que si le aman de verdad, el otro debe darse cuenta de lo que necesita Cree que si la otra persona le da lo que necesita porque lo ha pedido, puede estar haciéndolo por obligación y que la entrega no es sincera porque no desea hacerlo realmente ¡eso es ridículo!

Si alguien no nos ama, ni siquiera intentará hacer algo para responder al pedido. Si lo hace por “obligación”, es muy probable que esté deseando mostrar su amor aunque no sepa hacerlo. Cuando percibimos que el movimiento de amor es poco sincero, probablemente lo que estamos contactando sea el temor del otro de no lograr complacernos.

En cambio, si a pesar no satisfacer enteramente lo que queríamos, agradecemos el intento y mostramos nuestra complacencia, la otra persona estará deseosa de hacerlo de nuevo. La confianza de que no le ridiculizaremos, nos burlaremos o le humillaremos le facilitará su entrega.


3-Compartir las cartas con la persona afectada.

Suelo sugerir tres posibilidades:

a) Enviársela a la persona interesada.
b)Comentar lo que has hecho, lo que sentiste y las decisiones que has tomado.
c)Cambiar de dirección y permitir que se dé cuenta de lo que hiciste por los “efectos”.