viernes, 26 de abril de 2013

La reconciliación con lo opuesto.


 
 
 
Cuenta una historia que un hombre va a visitar un templo y reconoce entre los monjes a uno que tuvo muchos pleitos callejeros mientras fue joven. Queriendo que pasara como un farsante le pregunta:

 -¿No es usted aquel con impulsos agresivos que siempre buscaba pleitos con otros?

Y el monje contesta:

-Si…sigo con los mismos impulsos agresivos, la diferencia está en que ahora no hago uso de ellos.

Esta historia muestra claramente que el veneno no hace daño dentro del frasco, tenemos que tomarlo…