domingo, 25 de diciembre de 2011

Significado simbólico de la natividad.


Las fiestas son los puntos que enlazan al hombre con lo que cósmicamente pasa en el cielo. Más nos sintonizamos a estos ritmos del calendario, presenciándolos conscientemente, si incorporamos los grandes ritmos cósmicos. Según la tradición, la Navidad ocurre en Belén. En hebreo, Bethlehem significa la casa del pan, y el pan es el símbolo para nuestro cuerpo, ya que es en nuestro cuerpo que debe acontecer la Navidad.

Nuestro cuerpo es el sitio interior para el nacimiento, tal como Bethlehem representa el lugar exterior del nacimiento de Cristo. Bajo este punto de vista, la Navidad se convierte en un rito: el renacer en el espíritu de la Luz y de Dios en nosotros. Esencialmente, sólo aquí puede realizarse la Navidad. Del mismo modo, el nacimiento de la Luz en nosotros se puede efectuar únicamente cuando afuera hay oscuridad, es decir, cuando nos alejamos del mundo exterior.

Anterior a esto, se produce en nosotros un proceso que precede a la posibilidad del nacimiento de la luz (antes de que renazca el espíritu del Cristo) en el cual el mundo exterior se torna insípido y pierde los encantos que tuvo para nosotros. Llega el momento en el cual los encantos de las cosas que nos parecían atractivas, estimulantes o provocaban nuestra necesidad de lograrlas, se desvanecen. Cuando lo exterior pierde su poder de seducción las cosas se hacen transparentes, pierden su atractivo, no muestran interés. Este proceso llamado también “devastatio” es siempre una señal de que la persona se acerca a una crisis trascendental.

Visto psíquicamente, podemos decir. que sólo cuando estamos dispuestos a tocar la máxima profundidad del alma, cuando estamos dispuestos a soportar el horror de nuestra propia sombra, cuando nos decidimos a mirarla, recorrerla, mirar su propia negrura, sus tinieblas, sólo entonces podremos experimentar en ellas el nacimiento de la luz.

Karna Pereyra.

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