jueves, 28 de noviembre de 2013

Quien ha trabajado su ego ve lo que es.



“Algunas personas, sumergidas en las brumas de sus egos, convierten al otro, sin verlo como realmente es, en una pantalla de sus proyecciones. (…) En un momento dado, el Yo personal emerge de su autismo y puede escuchar, ver al otro, lo otro limpio de sus proyecciones neuróticas. Entonces cesan las interpretaciones, ya nada es convertido en el símbolo de angustias psicológicas, las cosas son como son. En el budismo zen se dice que, para quien se ilumina, la montaña es otra vez una montaña y el río. otra vez un río.”

Alejandro Jodorowsky; “Cabaret místico”.