martes, 15 de septiembre de 2015

Rosh Hashaná; Una oportunidad para crear.



“En el Señor nosotros esperamos, él es nuestra defensa y nuestro escudo;
en él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre tenemos confianza.
Venga, Señor, tu amor sobre nosotros, como en ti pusimos nuestra confianza”
Salmo 30: 21-23

Los que me conocen saben que me encantan las celebraciones con significado. Siento pasión por diversas culturas y me encanta conectar con la historia que le da sentido a los ritos. Aunque en sentido general estoy abierta a todas las manifestaciones, tengo una peculiar atracción por el judaísmo. 

Esta semana inicia con la festividad de Rosh Hashaná, el aniversario de la creación de Adán y Eva. Una celebración que acontece durante dos días. Este año, va del atardecer del domingo 13 hasta el ocaso del martes 15 de Septiembre.

Rosh Hashaná enfatiza la relación tan especial que sostiene Dios con la humanidad. Por un lado, dependemos de Dios por ser Él aquel que nos creó y nos sustenta. Y al mismo tiempo, Dios depende de sus criaturas para que su presencia se conozca. Para los kabalistas, la continuación de la existencia del mundo depende de la renovación del reinado de Dios que ocurre cada año en Rosh Hashaná.

Cada festividad en el año judío tiene una cierta energía espiritual, y un potencial que es responsable de la creación de la celebración. El evento histórico que se conmemora en Rosh Hashaná es el día de la creación del hombre, un aniversario del primer día, en el que metafóricamente se concibió el mundo.

Para los judíos, Dios meditó sobre su gran plan de crear el mundo en Rosh Hashaná. Así, este día es un día pensado para la concepción, el concepto, el bosquejo, el plan, la idea, el "embarazo" de un plan.

En Rosh Hashaná, una vez más entramos en ese evento primario de pre-creación, ese tiempo antes de que el tiempo comenzara. Tenemos una valiosa oportunidad de hacer una nueva planificación de nuestro mundo. En este día no hay pasado ¡El mundo aún no ha sido creado! Somos recreados desde cero, y tenemos la cuenta en blanco.

Esta conmemoración es un tiempo para recordar que el objetivo de nuestra creación es que nos conectemos con Dios, y que construyamos una relación de amorosa intimidad con Él. En toda relación significativa, el amor y la confianza están entrelazados. Es muy difícil tener una relación con alguien en quien no confíamos.

Si no tenemos la seguridad de que esta persona se interesa sinceramente en nosotros, y que le importamos, y desea nuestro mayor bien, poco a poco el amor se irá erosionando bajo las cicatrices de las heridas. ¿Es posible confiar en Dios cuando no confiamos en nosotros mismos?

Durante este tiempo, podemos meditar en nuestra autoimagen, y empezar una auténtica relación de amor, en la que nos tratamos bien. Es una buena época para concebir nuestro plan, comprometernos con una visión del futuro, tener ambición y deseo de tomar parte activa en el supremo reinado de Dios en el nuevo año.

Quienes mantienen sus resoluciones durante este mes, tienen muchas más posibilidades de sostenerlas durante el año completo. Es una costumbre saludar a los demás diciéndoles: "L'shaná Tová - Ketivá ve-jatimá Tová", que significa: "Para un año bueno. Que seas inscrito y sellado en el Libro de la Vida".

En Rosh Hashaná se comen alimentos que simbolizan cosas buenas que deseamos para el nuevo año. Las comidas simbólicas están basadas en un juego de palabras que conecta el nombre de ciertas comidas con un deseo particular que tenemos. El Talmud, uno de los libros sagrados del judaísmo tiene un listado de comidas simbólicas. La comida con el significado al que se la relaciona están escritos en letras mayúsculas:

Después de comer PUERRO decimos: "Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DIEZMADOS".

Después de comer REMOLACHA, decimos: "Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros adversarios sean ELIMINADOS".

Después de comer DÁTILES, decimos: "Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros enemigos sean DESTRUIDOS".

Después de comer AUYAMA decimos: "Sea Tu voluntad, Dios, que el decreto de nuestra sentencia sea ROTO, y que nuestros méritos sean PROCLAMADOS ante Ti".

Después de comer GRANADA, decimos: "Sea Tu voluntad, Dios, que nuestros méritos aumenten como las semillas de la GRANADA".

Después de comer pescado, decimos: "Sea Tu voluntad, Dios, que seamos como CABEZA y no como cola".