miércoles, 6 de febrero de 2013

El cuerpo no termina en la piel.


“La educación puramente racional nos prohíbe usar el cuerpo en toda su extensión, dándonos la piel como límite de nuestro ser, haciéndonos creer que es normal vivir en un espacio reducido. Esta educación despoja al sexo de su poder creador, dándonos la ilusión de que vivimos solo un corto tiempo, negando nuestra esencia eterna. Nos inculca el miedo al cambio y nos mantiene en un nivel de conciencia infantil donde veneramos lo seguro tóxico y detestamos la saludable incertidumbre”.
 
Alejandro Jodorowsky; La danza de la realidad.

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