jueves, 23 de agosto de 2012

Día 36; Cuarenta días de purificación en el agradecimiento consciente.


Como ser feliz y quedarse así.

 
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana
es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
John Locke.

Es un hecho comprobado que todo el universo está formado de energía. La física cuántica ha demostrado que la realidad que vivimos es una creación nuestra, es nuestro propio sueño.  La noción de que un objeto tiene una posición, masa o velocidad es el resultado de una percepción falsa. En la dimensión espiritual (energía pura), no hay espacio ni tiempo. En otras palabras, no hay posibilidad de estar separados. Cuando necesitamos, extrañamos o anhelamos alguien o algo sencillamente estamos vibrando muy bajo.

Si todo es energía, y esta energía tiene una densidad diferente de acuerdo a su frecuencia vibratoria, la respuesta más sana que podemos dar cuando estamos experimentando estados de no-felicidad, es aumentar nuestra vibración para “crear” otra realidad, en vez de “buscar” alcanzar aquello que necesitamos, queremos o extrañamos. El único poder real que tenemos es cambiar nuestros pensamientos, una clase relativamente ligera, sutil y veloz de energía que cambia con facilidad.

La felicidad muestra nuestro estado de consciencia y la no-felicidad nuestra inconsciencia. Si hay algo que caracterizaba a nuestros sacerdotes andinos, Nicolás y su madre, es una sonrisa permanente y una actitud de gozo y de juego. Igual que nosotros, ellos vivieron en el viaje momentos difíciles, desagradables e incomodos, pero nada parecía alterar sus estados de ánimo, eran felices.

La felicidad es el estado natural de quien está despierto. Para quien está dormido, el placer “es” la felicidad. El placer intenta alcanzar por mediación del cuerpo algo que no proviene del plano material, necesita el cuerpo para “sentir”. Es como aquel que pretende alimentarse viendo la foto de un delicioso banquete. Muchos individuos, intentan alcanzar la felicidad al satisfacer las necesidades del cuerpo, pero todo lo que se vive en el plano físico es un placer pasajero, y cada placer busca su balance en el dolor.

Siempre que llega un placer viene acompañado por su opuesto, porque el cuerpo existe en el mundo de la dualidad, igual que tras la noche llega el amanecer.  Al placer lo seguirá el dolor, y al dolor lo seguirá el placer. Así, siempre tendremos anhelo de felicidad. Cuando estamos viviendo un momento de placer, tenemos miedo de perderlo, y ese miedo lo arruinará. El dolor y el sufrimiento nos hacen buscar desesperadamente acabar con la situación. Quedamos atrapados en un círculo vicioso de buscar estar bien, y arruinar el bienestar buscando sufrir menos cuando se acabe.

En la charla del mes en Thesaurus, compartí  ocho tips para elevar las vibraciones cuando estamos en un estado de no-felicidad, y accesar a un nivel más alto de energía que nos sirva de entrenamiento para sostener la felicidad y el bienestar. Las ocho  claves son:

1-Purificar el cuerpo.
2. Ser neutrales.
3. Conectar con nuestras necesidades.
4. Agradecer todo a todos.
5. Tomar y dar legados de amor.
6. Oración (Hablar con Dios).
7. Meditación (Escuchar a Dios).
8. Adoración (Alabar a la Creación).
 
1-Purificar el cuerpo.

Si eres feliz, escóndete.
No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos.
No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.
Alejandro Casona.

Es más fácil encontrar compañía en la desgracia que en la felicidad. Una de las razones más comunes de no ser felices, es el miedo de perder la pertenencia al grupo. Las personas felices aman y al mismo tiempo se desvinculan. Las relaciones vinculantes son el origen de la no-felicidad. Solo podemos perder el bienestar desde la creencia de que algo o alguien nos falta. Al llegar a Cuzco, esta manera de entrega total fue nuestra bienvenida, y debo confesar que en ese momento me perturbó.

Todo el equipo nos recibió en el aeropuerto, y al subir al autobús la guía turística nos dijo que desde ese momento ella era soltera, porque su entrega a nosotros era completa. Además, agregó que su familia lo sabía y lo comprendía. El primer peldaño para subir nuestras vibraciones y ser felices, es la tarea con el cuerpo o lo que es igual, purificar nuestra materia. Para mí, el método de purificación más natural y efectivo es el ayuno.

El Ayuno tiene un efecto depurativo sobre el organismo porque al movilizar las reservas acumuladas en el cuerpo, se da una regeneración o limpieza interna. En la naturaleza vemos que cuando un animal está enfermo descansa y ayuna, así permite a la naturaleza obrar en su cuerpo, para que restablezca la armonía y el equilibrio perdidos. Cuando un individuo descansa de la digestión, dispone de energía extra que puede utilizar para otras funciones.

La mayoría de las religiones promueven el ayuno, especialmente antes de cualquier ceremonia espiritual. El ayuno curativo o purificador, es una forma natural de la vida humana con centenaria tradición en los pueblos originarios. Los quechuas tienen la costumbre de ayunar antes de realizar cualquier ritual. También, el Chamán practica el ayuno en las iniciaciones y antes de usar las plantas sagradas. Según las creencias, el ayuno tiene variedad de modalidades pero comparten el desafío para el cuerpo y para la mente.


Recomendaciones básicas para hacer ayuno:
 
  • Dependiendo del tipo de ayuno, tomarás: tés, jugos, sopa de verduras, agua o suero lácteo.
  • Debes eliminar las toxinas “leves: nicotina, alcohol, café y dulces.
  • Relájate y haz pausas: sepárate de las responsabilidades cotidianas y abandónate a la dirección de tu guía interno.
  • Se natural: dale a tu cuerpo lo que te pida, descansa o movilízate según cómo te sientas.
  • Elimina las cargas: ayuda tu proceso de limpieza bebiendo agua abundantemente. También puedes hacer lavado intestinal, hepático o colónico con remedios caseros.
Karina.
(Parte II).