sábado, 25 de agosto de 2012

Día 38; Cuarenta días de purificación en el agradecimiento consciente.


Como ser feliz y quedarse así (III).
 
 

La felicidad que se vive deriva del amor que se da.

Isabel Allende.

Sin lugar a dudas, las 3 R’s es una de las mejores fórmulas que conozco para contactar las fuerzas curativas; Retírate, Renuévate y Regresa. Tomar distancia es necesario cuando nos estamos haciendo un lío. Romper con la rutina, cambiar el paisaje, hacer silencio, observarnos a nosotros mismos, sentirnos a nosotros mismos y estar con nosotros mismos, pone a nuestra disposición una formidable fuerza que cura.
 
El alejarnos de la vida cotidiana fue una de las razones que motivó la decisión de nuestro viaje. Por miles de años, los chamanes y sacerdotes quechuas han utilizado ritos ceremoniales dirigidos a la sanación psico-espiritual. Hay una magia en estar en un lugar apartado en el que nadie se ocupe de nosotros, sólo uno mismo. El poder sentirse a sí mismo es un regalo que nos permite ver lo que está sucediendo en nuestro interior.
 
Lo único que nos desconecta de la felicidad es la resistencia, que nos lleva a enfocarnos en las acciones que nos debilitan y desgastan. Los quechuas que tratamos en Perú, son felices, calmados, tienen humor y expresan mucha serenidad. Para ellos, la vida tiene suficiente propósito tal como es. La felicidad les llega al estar sintonizados con la naturaleza, respetar sus leyes, honrar la creación y amar a todo lo viviente. Viven en paz con todos y con todo.
 
Estos son los tips que nos ayudan a sintonizar la oleada de energía y bienestar que nos puede preparar para contener la felicidad.
4. Agradecer a todo y a todos.


Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos
procede de nuestra falta de gratitud por lo que sí tenemos.”

Daniel Defoe.

Todas las tradiciones coinciden en que la felicidad deriva de apreciar y agradecer nuestra condición actual. Debemos aprovechar cada oportunidad para experimentar gratitud, hasta que logremos incorporarla de manera permanente en nuestras vidas. Podemos expresar nuestro agradecimiento en cualquier circunstancia o lugar, siempre hay razones para dar gracias por lo que estamos viviendo o experimentando. Al cabo de un tiempo, la ley de atracción captará más eventos positivos, por los que también podremos dar gracias. También, debemos agradecer lo que percibimos como problemas, conflictos o pérdidas.

La gratitud auténtica no tiene palabras para expresarse a sí misma. Cuando la gratitud encuentra palabras para expresarse tiene más formalidad que sentimientos. El corazón se expresa en imágenes.  El agradecimiento se vive y suele emanarse de modo natural, como una flor que entrega su aroma. Osho dice que la gratitud puede ser la música de tu silencio, pero no puedes expresarlo, porque en el momento en que lo pronuncies, algo esencial muere inmediatamente. Para él, las palabras solamente pueden transportar cadáveres, no experiencias vivas.


5. Tomar y dar legados de amor.

 
Todas las familias felices se parecen,
pero cada familia infeliz es infeliz a su manera.

Leo Tolstoi.

Todos necesitamos los mensajes tranquilizadores y sanadores que se generan a partir de compartir rituales con la gente que amamos, especialmente con la familia. Lo primero que se pierde en una familia que ha sufrido una pérdida muy dolorosa es la alegría para celebrar rituales. Las tradiciones nos heredan sus riquezas en un lenguaje simbólico. Si un niño ve la alegría de sus padres al preparar su cumpleaños, lo interpreta como un mensaje de “eres valioso para nosotros y tu vida nos trae alegría”.

Sacar la vajilla, poner copas en la mesa y decorar el ambiente hacen la diferencia en una cena de navidad. Vestirse de una particular manera, orar para dar gracias, brindar por el momento que se vive en compañía, son los materiales con que se construyen redes de seguridad inconscientes, a los que retornamos en busca de fuerzas en los momentos de desafío. “Las tradiciones son los postes indicadores cavados profundamente en nuestra mente inconsciente -dice Ellen Goodman-, las más profundas son las que ni siquiera podemos describir; aquellas de las que ni siquiera somos conscientes”.


6. Oración (Hablar con Dios).



La puerta de la felicidad se abre hacia dentro,
hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
Sören Aabye Kierkegaard.



Para mí, orar es hablar con Dios como lo hago con un amigo. No es la oración repetitiva que enseñan las religiones, ni tampoco la oración para pedir cosas. Todas las peticiones son suplicas de niños “desventajados” a sus padres. Con Daniel Sevigny aprendí que la mejor manera de comunicarnos con Dios es el agradecimiento. Así, reconocemos que todo nos ha sido dado de manera abundante…no necesitamos nada. Cameron V. Thompson dice que la oración es la respiración del espíritu hacia Dios.

El verdadero propósito de la oración –dice R. Rinker- es poner a Dios en el centro de nuestra atención y olvidarnos de nosotros mismos. Usualmente, cuando nos sentimos infelices es porque estamos centrando la atención solo en nosotros mismos. La oración es el agradecimiento superlativo por la vida que hemos recibido como regalo. Paulo Coelho dice: “La oración fortalece la acción. La acción honra la oración”. La mejor manera de mostrar este agradecimiento es siendo felices y viviendo a plenitud.
 
7. Meditación (Escuchar a Dios).

 

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana
es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

John Locke.

Meditar es un estado de consciencia pura sin contenido específico, en el que somos el testigo de lo que ocurre con nuestro cuerpo, pensamientos y emociones, sin identificarnos con ellos. El día a día está lleno de ruido y apartarnos de esto se puede convertir en una tarea extenuante que nos deja desgastados. Meditar es entrar en el silencio de la mente y el cuerpo. Solamente en este tipo de silencio podemos entrar en sintonía con la dimensión espiritual.

En realidad, siempre que estamos en nuestro “centro” podemos experimentar el estado meditativo. Sin importar el lugar o el tiempo. Observar es meditar. Lo que observamos carece de relevancia. Cuando niña pasaba mucho tiempo observando las nubes, los brotes de las plantas, los dedos de mis  pies, los adultos hablando… lo importante no es el objeto, sino la calidad de la observación. Si observamos conscientes y alertas, estamos meditando. La selva amazónica es un buen maestro para aprender a meditar, enseña de manera amorosa que estar distraídos nos pone en riesgo de muerte, y que estar presentes en cada paso nos mantiene vivos.


8. Adoración (Canto a la Creación).

 
“Mira el arco iris y bendice a su Hacedor,
 ¡que esplendor tan bonito! Rodea el cielo con un arco de gloria,
lo han tendido las manos del Altísimo.

Eclesiástico 43, 11-12
La adoración es sentir en nuestro corazón un humilde -pero deleitoso- sentido de admiración, maravilloso asombro y sobrecogedor amor en la presencia del misterio de la vida, y expresar de alguna manera el gozo por la majestad al Dios que se revela a sí mismo en su creación. Clemente de Alejandría dijo:La adoración es celebración. Toda nuestra vida es un festival: estando persuadidos que Dios está presente en todo, en todas partes, le adoramos conforme pisamos la tierra, cantamos himnos conforme sembramos las semillas, y sentimos inspiración en todo lo que hacemos”.
Karina.
(Final)