domingo, 15 de julio de 2012

Día 7; Cuarenta días de purificación en el agradecimiento consciente.

Liberarnos de la dependencia.





Hojas de Ruta

Seguramente hay un rumbo
posiblemente y de muchas maneras
personal y único.

Posiblemente haya un rumbo
seguramente y de muchas maneras
el mismo para todos.

Hay un rumbo seguro
y de alguna manera posible.

Tomado de un libro de Jorge Bucay.

Siempre he tenido conciencia de que cada quien habla de la fiesta según le haya ido, sin embrago, todavía me sorprende darme cuenta como el mismo hecho puede ser visto de formas tan variadas. Una noche en que descendía una escalinata para ir al “baño” del refugio en el que nos hospedamos en el bosque nublado, una amiga me dijo: “Recuerda que en la selva siempre se debe andar acompañado…voy contigo”. En unos cuantos minutos, una pisada en las piedras cubiertas de musgos y gotas de agua la puso en riesgo de muerte.

Aunque esta vivencia fue de gran impacto para amba, cada una se enfocó en el punto de trabajo personal en que nos encontramos. Lo ocurrido el viernes pasado me muestra que no importa la forma en que nos acercamos a las cosas y personas, lo relevante es la esencia que nos unifica. Esa noche, Walter Riso me dijo: “La mejor relación de pareja es la que se forma entre dos personas que se indignan con las mismas cosas”. Este planteamiento le dio un giro a mi cabeza, por lo que le comenté que luego de mi trabajo con las Constelaciones Familiares, creo  que la relación sana de pareja se forma entre dos que se han reconciliado con los mismos temas. Luego le aclaré que no he podido comprobar esta hipótesis porque no he tenido pareja.

Entonces, él me dijo que nació en Nápoles, se crio en Argentina y vive en España. Me comento que ha viajado y leído tanto que pocas cosas le escandalizan porque su mente es muy abierta, pero que si los pocos temas que le indignan no son valorados de forma similar por la pareja, entonces no hay opción para ellos. Comprendí que mientras mas temas reconciliamos mas complicado es hacer “match” con alguien que todavía ve con indignación una gran cantidad de cosas.

Sospecho que para bien, este viaje me puso en contacto con las cosas que auténticamente tienen valor. Acepté gustosamente a abandonar TODA dependencia y sin embargo, aprendí como nunca antes a someterme a ala autoridad del “guía”, pedir ayuda, compartir los recursos y renunciar al individualismo. Aunque parezca paradoja no lo es. De hecho no hay ninguna originalidad en mis pensamientos. Muchos maestros, gurúes, filósofos y psicoterapeutas plantean esto.

Algunos, creen que la interdependencia, donde tu dependes de mi y yo de ti es una buena salida. Yo prefiero seguir a Jorge Bucay para quien la forma sana de relacionarnos es la “autodependencia” donde la persona aprende a hacerse cargo de sí misma, a responsabilizarse de lo suyo, a comprometerse con aquello que le permite seguir en sintonía con la vida y hacerse cargo de lo que crea.

Es así, como llegamos a ser “dioses” tal como dijo Nicolás Paucar en la ceremonia que hizo en Machu Pichu.

Karina.

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